EQUINOCCIO DE OTOÑO

Hay que recibir al Equinoccio de otoño como corresponde, pues aunque el otoño pueda provocar nostalgia, se le ha considerado desde  tiempos inmemorables, que la llegada de esta estación trae consigo el equilibrio para las personas y para el mundo, porque ayuda a retomar las riendas de la vida con savia nueva.

Lejos de sentir melancolía por el final de la estación estival hay que dar la bienvenida al Equinoccio otoñal, pues es tiempo de reflexión, de recomponer fuerzas con nuevos planteamientos, planificar proyectos y luchar por cumplir esos sueños con las metas que cada cual se imponga.

¿Qué es el Equinoccio de Otoño?

Es un acontecimiento astronómico, un momento particular en el calendario, un instante que ocurre a una hora determinada, cuando el Sol se sitúa exactamente en el plano del ecuador celeste, donde alcanza el cenit.

Anualmente se originan dos equinoccios, el equinoccio de primavera y el equinoccio de otoño. Siempre dependiendo, las fechas, del hemisferio en el que se encuentre.

Cuando se inicia el equinoccio de otoño, al igual que el de primavera, también el día y la noche tienen la misma duración.

¿Cuándo es el Equinoccio de otoño?

El equinoccio de otoño Tiene lugar entre el 22 y 23 de septiembre en el hemisferio Norte y corresponde al momento en que comienza la estación otoñal. Sin embargo, en el hemisferio Sur, sucede entre el 20 y 21 de marzo.

Al hemisferio Norte se le llama Boreal y al hemisferio Sur Austral

La primavera se inicial con el equinoccio primaveral o vernal, mientras el otoño se inicia con el equinoccio otoñal y sólo se le llama así.

¿Cómo ocurre el Equinoccio de Otoño?

El equinoccio de otoño sucede en el momento del año en que el Sol forma un eje perpendicular con el ecuador, y la duración del día es igual a la de la noche en todo el planeta tierra.

Durante el equinoccio de otoño, el día y la noche duran lo mismo, pero con el paso de los días las horas de luz irán disminuyendo paulatinamente hasta llegar al solsticio de invierno, que tiene lugar entre el 20 y el 23 de diciembre, en el hemisferio Norte, y entre el 20 y el 23 de junio, en el hemisferio Sur.

En cada equinoccio se produce el cambio de estación anual, que es contraria en los dos hemisferios de la Tierra. Mientras en el hemisferio Norte se produce el equinoccio de otoño en el hemisferio Sur comienza el equinoccio de primavera.

Geografía del Equinoccio de Otoño

El eje de la tierra forma un ángulo recto con una línea imaginaria que pasara por el centro de la tierra y el sol. Una línea divide la tierra en dos mitades: una iluminada por la luz del Sol, el día, y otra ensombrecida que corresponde a la noche, puesto que no recibe la luz solar.

La línea divisoria pasa justo a través de los polos. Esto se debe a que durante los equinoccios ambos polos no se inclinan hacia el Sol, porque el sol se ubica en uno de los dos puntos de la esfera o bóveda celeste donde el ecuador celeste y la eclíptica se cruzan.

A lo largo de la elipse que la Tierra describe en su trayectoria, hay dos puntos en el cual el sol sí incide perpendicularmente sobre el ecuador, y en esos momentos el día y la noche tienen igual duración en ambos hemisferios (12 horas), a estos puntos se les llama Equinoccios.

Equinoccio de otoño astronómico

En el Equinoccio de otoño, el sol vuelve a salir de nuevo por el este a las seis de la mañana, a la altura de la línea ecuatorial, y a ocultarse por el oeste a las seis de la tarde, es decir, días y noches vuelven a tener igual duración.

En los Polos se invierte el proceso, en el Sur comienza un largo día de seis meses y en el Norte una larga noche de igual duración.

Los equinoccios no son fijos, porque el plano del Ecuador (es el plano perpendicular al eje de rotación del planeta y lo divide en dos partes, hemisferio norte y hemisferio sur) gira en relación al plano de la eclíptica (que es el plano medio de la órbita de la tierra alrededor del sol) y completa un giro cada 25.868 años.

En el equinoccio sucede el cambio de estación anual contraria en cada hemisferio de la Tierra. El día del equinoccio no es el mismo todos los años, debido a que la duración de los años no es siempre igual. Ya que cada cuatro años se agrega un día más al calendario de 365 días,  año bisiesto.

Equinoccio de otoño en Tierra plana

Existen bastantes pensadores que creen que la Tierra es plana. Para los creyentes de que la Tierra es plana, que consideran que el mundo es plano y la ciencia es una conspiración, el equinoccio puede ser difícil de explicar.

Samuel Birley Rowbotham vivió en Gran Bretaña entre los años 1816 y 1884. Muy probablemente este personaje habría pasado sin pena ni gloria por este mundo a no ser que defendió a capa y espada su “Astronomía Zetética”, con la cual pretendía demostrar que la Tierra era plana.

Muchos creyentes de que la Tierra es plana están de acuerdo en que el sol rodea perfectamente el anillo del ecuador en el equinoccio, sin embargo, para tener en cuenta las horas iguales de día y de noche, los modelos hacen algunos ajustes sobre cómo se ve y se comporta el sol.

El Sol en la Tierra plana, a diferencia del modelo heliocéntrico, gira en torno a nosotros al igual que la luna. Su tamaño es muy pequeño en comparación con la Tierra y se encuentra dentro de la bóveda celeste. El Sol alumbra de manera local y tarda 24 horas en dar una vuelta a la tierra.

Los miembros de la Sociedad de que la Tierra es plana, puntualizan la idea de que “El Sol se mueve en círculos alrededor del Polo Norte”. Cuando no lo hace, es de noche. La luz del Sol está confinada a un área limitada y su luz actúa como un reflector sobre la Tierra”.

Durante los equinoccios de primavera y otoño, el Sol forma un ciclo perfecto alrededor del ecuador, iluminando la mitad del mundo del disco en un momento dado y entonces tienen lugar las estaciones.

Equinoccio de Otoño y sus efectos

A partir del Equinoccio de otoño los días serán más cortos y las noches más largas. Es decir, las horas de luz irán menguando poco a poco.

Cuando se presenta el equinoccio de otoño, momento en que los días y las noches tienen la misma duración, se disputa un equilibrio entre la luz y la oscuridad, en el que cada día se irá  imponiendo la penumbra, con la disminución de luz diaria, hasta llegar al punto más negro y de nuevo, poco a poco, volver a recuperar  la luz una vez comience el solsticio de invierno.

En otoño también se puede disfrutar de varias lluvias de meteoros. Si la luna está llena o casi llena, es posible que no se aprecien muchos meteoritos. Algunos años son mejores que otros en términos de meteoritos por hora.

 

  • Dracónidas, Oriónidas (en octubre)
  • Leónidas ( en noviembre)
  • Gemínidas (en diciembre)

El Equinoccio de Otoño es energía

Sólo con observar la naturaleza se experimenta la estación de los cambios.  El equinoccio de otoño arranca con ímpetu, contiene aromas y colores.

El otoño es la estación mágica. Su gama de tonalidades otoñales, ideales para fotografiar o pintar, indican el advenimiento de una fase de reflexión y depuración, que marca el camino para reiniciarse en la rutina y en los hábitos venideros.

Se instala una nueva etapa que se puede interpretar como un buen momento para ordenar, organizar y conseguir la estabilidad en nuestras vidas con energía renovada.  Anuncia el acercamiento de un período necesario para afrontar y restaurar el orden en todos los sentidos.

Al igual que comienza el curso escolar, y se ajustan los horarios de la casa, también se restablecen las costumbres y la armonía vuelve a reinar en el hogar.

¿Qué hacer en el Equinoccio de otoño?

Existen rituales de todo tipo que inducen a la espiritualidad como algo místico. La astrología es muy variada y todo depende de la filosofía del astrólogo que recomiende la celebración del equinoccio de otoño con una u otra ceremonia,  como la de las flores que es un culto fácil.

Rito para atraer la abundancia

Recoge flores, colócalas en un recipiente con agua y un poco de azúcar y déjalas reposando toda la noche bajo la luz de la luna, aunque no sea llena.

Al día siguiente, en la mañana, usar esa agua para darse un refrescante baño “pensando en toda la armonía y el recuento positivo que llega a tu vida y a todo el planeta”.

Este baño dulce atrae la abundancia y todo lo dulce de la vida.  Tanto el ritual  como los equinoccios, simbolizan el equilibrio entre la armonía y el desorden de la vida.

Equinoccio de otoño o Mabon

El equinoccio de otoño que sucede cuando el Sol cruza el Ecuador, astrológicamente también se le llama Mabon. Es el momento del año en que el Sol entra en el signo de Libra y el día y la noche igualan su duración. Es la época del año en que la noche vence al día.

Se le llama “Mabon” por la reina celta de las hadas. Se hace referencia a una festividad de origen celta. Esta festividad representa la cosecha. La promesa hecha en el verano y ahora convertida en realidad. También se conoce como Fiesta de la vendimia.

Es tiempo para celebrar y agradecer la abundancia y generosidad de la Tierra, la Diosa (el principio femenino) y la luz y la energía del Sol (el principio masculino). Gracias a ese equilibrio universal obtenemos todos los bienes y es el momento de festejarlo.

La madre tierra dando a sus hijos los sustentos y la abundancia, los componentes necesarios para sobrevivir al invierno por venir.  También simboliza la muerte de las plantas, pero que a través del misterio de las semillas, volverán a renacer los nuevos nutrientes.

¿Cómo utilizar el Equinoccio de otoño?

El equinoccio de Otoño se acerca, ha llegado el momento en que los días y las noches tienen la misma duración. Pero el otoño trae la transformación de todo un proceso evolutivo,  y hay que buscar el equilibrio entre la luz y la oscuridad. Esa oscuridad que irá creciendo día a día, mientras la luz mengua.

Es tiempo de hibernar y de reflexionar sobre lo que realmente deseamos y necesitamos. Debemos prepararnos para ello, para conseguir objetivos.  Es la mejor estación para interiorizar y encontrarte a ti mismo. Ahora toca sumergirse en las profundidades de la vida y de la experiencia propia.

La naturaleza nos concede bellísimos escenarios. Fastuosos colores pigmentan los paisajes que embellecen el universo, con una belleza sabia y contenida en billones de años de existencia, nos premia y regala sus bienes terrenales.

En el tardío se recogen los frutos de las vides, el vino, que más tarde acompañará nuestra mesa,  y demás productos de temporada, mientras las setas brotan en el campo, aromatizando los bosques.

El otoño, es otro premio que recibe la humanidad de la madre tierra. Por ello, solo se deben hacer rituales de agradecimiento por los frutos recibidos, y conectar con la calma y armonía del ocaso, del atardecer de la vida, de lo que se experimenta antes de enlazar con el frío invierno.

Incidente del Equinoccio de otoño

El 26 de septiembre de 1983, pocos días después de haber ocurrido el equinoccio de otoño, y ya entrada la estación otoñal, el sistema de alerta nuclear de la Unión Soviética informó dos veces el lanzamiento de misiles balísticos intercontinentales Minuteman. Este incidente puso al mundo al borde de una guerra nuclear, una especie de guerra fría

Stanislav Petrov, teniente coronel de las Fuerzas de Defensa Aérea Soviética, era el oficial de guardia en el búnker Serpukhov-15.

Las  computadoras del búnker informaron de que un misil balístico intercontinental se dirigía hacia la URSS desde los Estados Unidos.

Petrov consideró la detección como un error de la computadora y desestimó la advertencia como una falsa alarma. Más tarde, los equipos identificaron cuatro misiles adicionales en el aire, todos dirigidos hacia la Unión Soviética.

Posteriormente se determinó que las falsas alarmas fueron causadas por una rara alineación del sol sobre las nubes de gran altitud y las órbitas de los satélites Molniya, un error más tarde corregido por las referencias cruzadas de un satélite geoestacionario.

El Sol se había elevado sobre el horizonte en el ángulo exacto para que los satélites interpretaran sus señales térmicas como un ataque de misiles.

Los rayos de sol influyeron considerablemente en el calentamiento de la atmósfera  y la estación de otoño fue la protagonista de este evento. Y así quedó escrita la historia alternativa.

Cuando le preguntaron a Petrov, sobre el  por qué no había dado la alerta, simplemente contesto: La gente no empieza una guerra nuclear con solo cinco misiles.

Equinoccio de otoño en vivo

Los solsticios y los equinoccios son momentos que presiden la vida natural. Pero además, la sapiencia humana de estos sucesos cósmicos (la astronomía y, con ella, la astrología) altera las propias relaciones humanas. Por lo que el cosmos rige la totalidad de nuestra existencia.

El equinoccio de otoño nos reconecta con momentos de reflexión, y de equilibrio, con un encanto especial y a veces melancólico, por las fechas en las cuales suceden estas asombrosas sincronías entre el sol y nuestro planeta. Es un increíble suceso energético que implica el proceso de despedir al verano, una época de luz y flores a otra de oscuridad.

Diferentes culturas que celebran el Equinoccio de otoño

Son muchas las civilizaciones que rinden culto al Equinoccio de otoño. Cientos de expresiones culturales existen en torno a los eventos astronómicos, por el movimiento del Sol en relación a la Tierra.

En la Cosmovisión Andina, la llegada del otoño marca el inicio de varias celebraciones en Iberoamérica. Estas celebraciones datan de la época pre-colombina.

La Azteca o la Aymara conmemoraban los cambios que se evidenciaban en la naturaleza como manifestaciones de sus dioses.

Según los mayas celebraban el equinoccio de otoño mediante la selección de un área de cosecha específica en concordancia con sus dioses.

La pirámide maya simboliza este evento en Chichén Itzá (México, en el estado de Yucatán) con la mitología de la serpiente.

Los Incas utilizaban unas estructuras o calendarios de piedra, perfectamente alineadas, con el punto de salida del sol en el equinoccio de otoño y en el solsticio de invierno. Así identificaban y predecían eventos astronómicos. Importantísimo para determinar la época de siembra y cosecha.

En la fiesta pagana (donde el Equinoccio es llamado Mabon, o “segunda cosecha”), los rituales giran en torno al tributo a las tinieblas venideras, así como al necesario ahorro de energía.

La cultura celta basaba sus festivales, generalmente, en la luna y no en el sol, como lo hacemos en la actualidad. Samhain es una celebración donde se apagaban todas las luces y se dejaba solo una hoguera encendida,  una festividad marcada por la primera luna llena después del equinoccio de otoño.

el Samhain celta se ha desvirtuado y convertido en la fiesta más comercial del otoño, que ahora la llamamos Haloween. Antiguamente marcaba el fin de la cosecha y anunciaba el nuevo año celta.

Equinoccio de otoño en la masonería

Para la masonería tienen mucha importancia los signos de los Equinoccios, los del horóscopo. “Aries, Tauro y Géminis, en primavera” y “Libra, Escorpio y Sagitario en otoño”. El signo de Libra que marca el equinoccio de otoño, referencia a la recolección al trabajo concluido.

Es tiempo de aprovechar la inactividad posterior a la cosecha, para prepararse, para aprender nuevas cosas que permitan avanzar. El tiempo equinoccial es un tiempo en el que el equilibrio garantiza la supervivencia.

La primavera corresponde al principio activo, el verano al principio pasivo, el otoño al principio neutro y el invierno al principio de transición. La primavera corresponde a la mañana, el verano al mediodía, el otoño al atardecer y el invierno a la noche.

Otra parte importante en el equinoccio de otoño, en particular, es la activación de la energía nocturna lunar.

Equinoccio de otoño “Mapuche”

Los Mapuches, son un pueblo amerindo originario del Chile central y meridional y del Sur de Argentina. En España también se les llama “Araucanos”

Al igual que otros pueblos precolombinos, los mapuches también habían descubierto los solsticios y equinoccios -cuatro en cada hemisferio, ocho en todo el planeta- y los graficaron en una estrella de ocho puntas, similar a la rosa de ocho puntas que tenían los indígenas mesoamericanos.

La estrella octogonal ha sido encontrada en varios petroglifos, es el emblema del pueblo mapuche y tiene varios significados -sagrados y astronómicos- dependiendo del autor, algunos la asocian a la flor del canelo, otros a Venus. Este símbolo demuestra la sabiduría y ciencia universal de los pueblos indígenas.

El calendario mapuche, dibujado en el kultrún, establece un año de 364 días, distribuidos en 13 meses de 28 días cada uno.

En él se puede distinguir los solsticios y equinoccios. Las estaciones, para los mapuches, tienen distinta duración, las más largas son el invierno (pukem) y el otoño (rimü) que duran cuatro meses cada uno y la más corta es el verano (walüng). La primavera (pewü), el período de verdor y los brotes, dura tres meses.

Rito Aborigen en el Equinoccio de Otoño

En Tejeda (Gran Canaria)  en el yacimiento arqueológico del Roque Bentayga, es posible observar la salida del sol sobre un almogarén, o construcción excavada en la roca que ha sido interpretado como lugar de culto, con una cazoleta de 72 centímetros de diámetro.

Un lugar donde, a la salida del sol, justo en el equinoccio de otoño, se produce un fenómeno impactante debido a que la luz atraviesa un promontorio con una muesca en forma de V en su parte alta, que tiene justo el diámetro solar visto desde la Tierra.

Juegos para el Equinoccio de otoño

Para los chinos en el día del equinoccio de otoño, el Yin y Yan se encuentran en equilibrio de poder. Por eso, el día y la noche tienen una duración igual, así como el clima frío y el caluroso.

Hay costumbres chinas como equilibrar huevos.  En los equinoccios de otoño y primavera, en el que el día y la noche tienen la misma duración,  el eje de la tierra, en su inclinación de 66.5 grados, está en equilibrio relativo de poder con la órbita de la tierra alrededor del sol. Por eso, es un día propicio para equilibrar huevos.

Lo más importante es cambiar el centro de gravedad del huevo a su parte más baja. De esta manera, el truco es mantener el huevo hasta que la yema se asiente, lo más posible. Por eso es mejor escoger un huevo de tres a cuatro días de edad, cuya yema tienda a asentarse.

Equinoccio de otoño esotérico

El Equinoccio de otoño tiene un significado a nivel espiritual, físico, emocional y mental. Los Equinoccios preparan los solsticios, por eso, el otoño está relacionado con el invierno. El otoño es el inicio de movimiento externo que se retrae para cambiar la dirección externa hacia la dirección interna.

Esta es la enseñanza de los equinoccios: aprender a administrar las actividades internas y externas.

También en las técnicas del Yoga se inicia un conocimiento interior en todos los ámbitos de nuestro ser, a través de una meditación guiada, que nos ayuda a detectar esos cambios y a aceptarlos y que pueden servir para favorecer tu bienestar físico, mental y espiritual.

El Otoño, por lo cual,  es el momento del culmen, de la máxima plenitud, pero también del paso hacia el final del ciclo, para dar paso a nuevas simientes y nuevas vidas.

Se trata de una estación totalmente inestable, en la que cualquier cosa puede suceder, pero que poco a poco irá apaciguándose a medida que el invierno comienza a llamar a la puerta.

Mareas en el Equinoccio de otoño

Durante los equinoccios de primavera y otoño, es decir en marzo y septiembre, es cuando se producen las mareas más altas del año.

Son las mareas vivas del equinoccio. Septiembre es época de grandes mareas, momento en el que se alcanza la mayor amplitud entre la subida y la bajada del mar. El fenómeno de las mareas vivas no es exclusivo del mes que se acaba, sino que sucede coincidiendo con la Luna nueva y la Luna llena.

En el Cantábrico, se da la mayor amplitud de la marea que en el resto de la costa española. En la costa cantábrica la diferencia de nivel de altura entre la pleamar y la bajamar puede tener una desigualdad de unos 4,5 metros; en los puertos gallegos del Atlántico de unos cuatro metros; en Canarias, en torno a 2,5 metros; y en Ceuta, en la costa mediterránea del estrecho de Gibraltar, de algo más de un metro.

En la costa atlántica española, la marea es semidiurna, es decir, la mayor parte de los días se producen dos pleamares y dos bajamares, con una amplitud entre dos y cinco metros. Sin embargo, en otras zonas del litoral, como la costa de Alicante las mareas pueden ser diurnas, muy irregulares o casi nulas.

Leyenda del Equinoccio de otoño

El otoño representa tradicionalmente una época de cambio, pues significa la transición entre el verano (época más luminosa del año) y el invierno (época más sombría del año). La palabra otoño viene del latín  “autumnus” que significa “cambio”.

Durante esta época, los árboles de hoja caduca pierden su follaje en la estación más fría (invierno). Su cambio de color en otoño sólo alerta sobre la próxima perdida de sus hojas.

Así mismo, las plantas y vegetación sufren variaciones de temperatura y de humedad, lo que afecta la producción de vegetales. Esto genera en diferentes partes del mundo la época de la cosecha.

Existen muchas tradiciones y leyendas en las que se celebran fiestas, ritos, hechizos. Es la magia y la festividad del Equinoccio de otoño. Surgen frases y poemas de otoño.

¿Cómo convocar un feliz Equinoccio de otoño?

En Galicia una de las Diosas Celtas más reconocida es Epona, la diosa de los bosques, de los árboles, las fuentes, los ríos y los caballos. De ella depende la supervivencia de los elementos de las Fragas.

En este ritual se pide a la Madre Naturaleza que nos entregue en compensación de nuestros esfuerzos, los frutos de amistad, amor, trabajo, salud y suerte.

Para crear el altar Celta necesitamos:

  • Conchas marinas, sustituibles por sal gruesa o tierra.
  • Un puñado de arroz, otro de maíz,
  • Una manzana roja
  • Cuatro inciensos de sándalo.
  • Un pequeño velón color marrón muy claro o beige.
  • Cuatro runas que por ser sus dibujos muy sencillos de reproducir se pueden dibujar en unos cantos rodados o sencillamente en un papel si no tienes otra manera de hacerlo.

Las Runas son un amuleto muy importante, si las haces de cantos rodados las puedes guardar en una bolsita y llevarlas cuando las necesites. La vela la dejas quemar del todo.

Forma un círculo con las conchas marinas que representan los frutos del mar, que en Galicia, son tan importantes como los de la tierra. Dentro del círculo se colocan los elementos seleccionados.

El arroz, el maíz. La manzana con los cuatro inciensos prendidos, clavados en ella, marcando los cuatro puntos cardinales. El velón encendido. Y las runas que simbolizan las peticiones básicas de esta estación.

Delante del altar se pronuncia la antigua oración Celta de Epona, la Diosa de los bosques.

Las hojas amarillean y se desploman, Los días pierden el calor.

La Diosa cubre con su manto de escarcha la Tierra a su antojo, mientras Tú, Gran Dios del Sol, navegas hacia el Oeste, hacia las tierras de encanto eterno arropado en el frío de la noche.

Las frutas maduran, las semillas caen, las horas del día y la noche se equilibran.

En este aparente sueño de los poderes de la naturaleza,

Diosa Bendita, sabemos que la vida continúa.

Porque la primavera es imposible sin la segunda cosecha, tanto como la vida es imposible sin la muerte

Te pedimos que nos concedas los dones que merecemos por el esfuerzo realizado.